10/4/09

El puerto

-Estas triste, se te nota a la legua…
-Vos arrancá nomás, despejarme un rato me va a venir bien.
-Pero yo pensaba ir directo al telo. Hace dos meses que no te veo.
-No, ahora no. Llevame al puerto. Quiero oler. Mirar los buques cuando descargan. Sentir lo mismo que sienten los pescadores cuando están ahí.
-Está bien, como quieras. ¿Tenés un pucho?
-Tomá, no tengo fuego.
-¿Qué es esto? ¿Ahora fumás armados? Lo único que te faltaba, que te hagas vegetariana vaya y pase… ¿qué carajo te pasó? ¿quién te lavó el cerebro? ¿fue el chabón ese?
- A mi nadie me lava el cerebro. Qué vas a entender vos... tu percepción del mundo es limitada. Estar fuera del rango de la normalidad es lo mejor que te puede pasar. Pero vos, lo que te da miedo, lo anulas, no existe. Agarrá por acá, es más corto. Tenés una baranda a vino que mata. ¿Te hacen el test de alcoholemia acá?
-No entiendo como todavía crees en los hombres. Si somos todos unos pelotudos que pensamos con la pija. Te dije que te ibas a hacer mierda. Esa especie es la más jodida de todas. Los artífices de la palabra. Viven en un metro cuadrado, todos mugrientos, tocando la guitarra y hablando de filosofía. Como si al mundo le importaran sus teorías revolucionarias. Dicen que son artistas, bohemios, que la música los completa, que son rehacios a las cosas concretas. ¡No les conviene vivir como viven todos, que es bien distinto!.
-¿Qué es concreto para vos?
-La pija.
-¿Un pedazo de queso?
-No hay nada más concreto que eso. Cortar un pedazo de queso y comérselo.
-¿Te asusta saber que sos mortal?
-Tas en pedo… La vida es una herida absurda, como dice el tango. Yo ya me morí mil veces. Tres cortes de cuchillo en el pecho. A cada rato me muero y siempre con los zapatos puestos.
-¿Te acordás el cuento que te conté?, ¿el de Adela?
-¿El de la mina esa que era tímida y vivía con la cabeza adentro de una bolsa?
-Si ese. No me puedo sacar de la cabeza el dibujito donde ella está parada en la calle, es domingo y no se oye nada. No se mueve ni una planta. Y se pone a llorar. Y llora tanto que llena su bolsa y después le crece un jardín adentro.
-Me haces acordar a la Yesi, siempre que está triste se pone con la nariz contra la ventana y se queda mirando para afuera, como dos o tres horas, así suspendida.
-Pará acá.
-Está muy oscuro gringa, no me gusta nada a esta hora el puerto.
-Yo me bajo. ¿Te quedás?
- No, esperame. Dejo las luces de la chata prendidas. Si te ven con esa pollera sola te van a violar.
(Baja ella primero de la camioneta. Se dirige caminando directamente hacia el faro sin dejar de mirar hacia el horizonte. El se apura para alcanzarla).
-Pase lo que pase el mar siempre va a ser azul.
-Al menos eso.
-¿Te acordás de la noche que nos conocimos?
-Si, me dijiste que estabas harta de decir lo que pensabas sin pensar en lo que decías y lo desafiaste al chabón del kiosco a meterte todos esos chupetines juntos adentro de la boca.
-¿Por qué vos y yo nunca nos enamoramos?
-Porque a vos no te gusta chuparla.
-¿Por qué no tenemos un hijo?
-Porque no hay densidad suficiente. Un hijo es algo demasiado concreto.


...

2 comentarios:

Thotila dijo...

Me gustaria conocer el cuento de Adela.

María Gabriela Costigliolo dijo...

todo es demasiado concreto hasta que todo se convierte en efimero de repente y deja de importarnos un carajo.... Un beso