9/7/09

barrilete







En el camino de regreso a mi casa, vengo arrastrándome por el piso cual guirnalda de papel crepe, como si mi cuerpo fuera la extensión de un piolín, vos el cometa y tu barrio, nuestro cielo naranja naranja...




7/7/09

sin censura





Entonces ya me pasó varias veces que tengo ese pensamiento no es un sueño no no es lúcido despierta yo voy a la casa me quedo afuera esperando viendo algo no sé que miro si espero a ver quien sale seguro que sale él y si sale él pero no sale solo sale con una chica rubia tiene rulitos de esos mota y eso sería terrible mejor no eso de que querés ir y golpearle la puerta no imposible son todas boludeces no podes hacerlas las cosas cambiaron cambian todo el tiempo cambian después estas ahí te hiciste mil quilómetros y no lo haces porque te da miedo y al final te rompiste yo sabía que ibas a romperte mira como tenés el cuello nada de cuello tenés que triste estás me da pena tirarte a la basura para que sirve una caja de madera con un agujero en el medio seguro que los chinos algun significado le encuentran me querés decir que a los docentes les aumentaron me decís mil cuatrocientos pesos que quiero dormir no me ves apagá deja ese botoncito en paz que tengo sueño y no quiero seguir haciendo fuerza otra puerta que se abre y las ojotas que calor que hace acá si tenias razón traeme el ventilador que lindas zapatillas que si gracias no tengo idea donde está el adaptador sacale al veladorcito si en realidad te lo digo ahora pero hace mucho que te las ví y mira que yo a un hombre lo ultimo que le miro son las zapatillas eso si no subas cada vez que te pido algo tiramelo al adaptador si que ya me desvele yo mañana te despierto que no te digo que ocho horas como sea tengo que dormir vos dormí cuatro no me importa es solo pedirle que apague la luz y se va pobre cansado debe estar no me quedo a dormir más acá pensara que si vas a convivir conmigo tenés que saber yo te avise que era insoportable eso de las zapatillas es verdad no se por que no te lo dije antes viste como esa noche cuando lo conocí a Fede en el mar que fuimos al kiosco a comprar los pico dulce y yo le dije la frase de sabina esa de que cada vez pienso menos y el me dijo que mejor vos te reís me decís que estoy escribiendo medio dormida y que cuando uno escribe así como cuando está drogado también le parece que está bueno lo que escribe pero al otro día lo lee y le parece una porquería que buen tipo que sos al final que no me llame mañana que no me llame si ya está que apagues te digo bueno si a las nueve llamame pero prendiste el ventilador al revés esta mirando para el otro lado bueno así no puedo seguir escribiendo me estoy yendo para abajo no veo nada punto.

4/7/09

cantata en el recreo



Hoy fue otra vez sábado y sigo con mi promesa de no fumar. Hoy llegué tarde de nuevo y me quedé sin espacio pero aprendrí que es fácil abrir de los nuevos. Me puse las medias con pompones y fui un gatito de hocico bigotudo como Chipi que se enreda a través de ellos. Viajé sentada y escuché por la radio una canción de Fito que me emocionó. Pasé por ese bar que una vez no encontré. Justo cuando estaba empezando a extrañar a Petru, él hizo su aparación mágica. Le miré la barba crecida y le dije que me molestaba su olor a cigarrillo. Me reí cuando dijo que quería hacerse comunista. Me entregué a su abrazo calentito dos veces. Una vez cuando tenía frío y otra cuando me mostró un mensaje de texto que por falta de crédito nunca recibí. El mensaje más lindo que me escribieron en mucho mucho tiempo. Hoy comí garrapiñadas y tutucas como pajarita. Dije de nada varias veces y me dí cuenta que cuando digo de nada frunzo la nariz. Saludé a mis amigos de la Plaza Dorrego. Le toqué el dedito a León y sonrió. Hoy no vendí ningún caracolito y no me importó. Recibí dos regalos. Un botón con carita feliz y una tapita de gaseosa negra. Hoy el pelo me brilló de muchas maneras, se me formaron muy redondos los rulos y me puse el sombrero amarillo y a todos les gustó. Hoy aprendí que en Colombia a los rubios les dicen monos. Me dí cuenta que cada día digo menos: ¡Tengo una idea!. Me puse colorada cuando Harley vino a saludarme y no me importó que estuviera borracho. Hoy me jacté de lo exquisita que me había salido la tarta de verduras. Que igual mejor calentita. Había llevado solo para mí pero elegí compartir. No hice fuerza ni una vez para ser yo misma. Hoy extrañé a Polaina, porque ella juega más y mejor. Me robé una postal en ese bar. Me puse perfume de naranja como treinta veces. Quise tanto como pude. Me divertí de lo lindo y pensé que cuando soy feliz el cuerpo se cansa más rápido. Y que para ir a visitarlo falta muy poco. Menos de lo que me imagino. Hoy dije cuando llegue lo escribo y lo escribí.

2/7/09

la niña perdida









Ayer, después de que un mago en el subte preguntó si alguien se ilusionaba con una servilleta blanca en su mano y solo un hombre alzó la mano, quise darme una vuelta carnero en el país del nunca jamás.

30/6/09

Las negaciones II

No quiero la sobredosis de seconal sódico de Alejandra
No quiero hundirme en la locura de Strindberg
No quiero el fusilamiento aberrante de García Lorca
No quiero el ahogo de Tenesse Williams con la tapita del frasco de tranquilizantes
No quiero la tuberculosis de Chejov
No quiero los tormentosos insomnios de Kafka
No quiero los montones de piedra en el bolsillo ni el río de Virginia
No quiero el pulmón obstruido de Beckett
No quiero el mar de Alfonsina
No quiero la muerte de la poesía
Nunca más.

26/6/09

Las negaciones I






No quiero cruzar este puente y tomar la baranda con el estornudo
No quiero evidenciarme ni trascender ni mucho menos prevalecer
No quiero tirarme al vacío desnuda y sin mis botas
No quiero la cepa del vino ni la carne mojada ni el músculo mascullado
No quiero realidades cortajeadas con tijeras a la manera de tu conveniencia
No quiero el crepúsculo en la poesía
No quiero deseos de veinticuatro horas disolviéndose como semen por la cama
No quiero camadas de gaviotas ignorándome pasar
No quiero banderas ni estandartes de mundos quejosos
No quiero que inmediatamente después de estas palabras te des por aludido
No quiero heredar el viento en la cara ni el frío en las falanges
No quiero más la reiteración de mi nombre
No quiero estrangular la fragilidad de mi ser con un anillo
No quiero que mires la foto como si fueras a comértela sino vas a comértela
No quiero incrustarme en el rojo de mis letras
No quiero más intuir la sorpresa de la pérdida
No quiero dejar de merecer tus labios
No quiero desaparecer tras la música del agua en la bañadera
No quiero prohibirme el relámpago de hoy ni el cigarrillo de mañana
No quiero esforzarme para quererme en los llantos.


N de R: la foto del Titicaca fue tomada por la dueña del termo el 12 de febrero de 2007 en Copacabana, Bolivia.





24/6/09

De puerta en puerta




De repente nos entra

un amor desmedido por el prójimo,

una ternura incontenible.

Nos sentimos de golpe

como el canalla moribundo

que pide perdón a manotones.

Y vamos de puerta en puerta:

queremos dar nuestro plato de sopa,

el cigarrillo que nos queda,

arrancarnos un ojo y decirle:

a ese alguien, el prójimo:

-Mira con él la lluvia o el otoño,

apenas si lo he usado,

es el izquierdo.



JAVIER VILLAFAÑE



Cien años no son nada Javier, te queda toda la vida por delante...

21/6/09

24






Siempre le sucedían esos pensamientos mientras volvía en el 24. A menudo casi todo terminaba en el 24. Pero esa noche tuvo un arrebato, una cosa que le salía hacia fuera como un vómito, un dardo que se salía del blanco, un corte en la respiración, un sentimiento que se le plantó determinante, un dejo de… nisiquiera supo que nombre ponerle, cómo llamarlo. No tristeza, ni dolor. Nostalgia. Quiso bajarse de inmediato y quedar de cola en el asiento de atrás de la bicicleta de la chica que venía al lado de las ruedas del colectivo. Uno o dos momentos. Si le hubieran dado a elegir quizás tres. Su inminente llegada a la ciudad, la música electrónica, la moto y el pelo todo revoleado, los labios partidos y bailar bailar y bailar… shalala shalala shalala la…Ella con la inminencia de una mujer que tiene sangre correteando a borbotones en exceso por sus nalgas. Ella con la felicidad de la inmediatez artificial, con la suficiencia del tiempo presente. Ella adoleciendo sin adolecer. De vez en cuando un mail amedrentando cada coordenada de la geografía de sus dedos. Todo el cuerpo esperando para arder. Todos los sentidos esperando para arder. Todo el cielo a la espera del incendio. ¿Dónde se fue el fuego?, piensa. Y no es que no la haya movido de lugar la última hora y media haciéndose pasar por un Papa que ha sido sodomizado, sentada en ese sillón presidencial, decir las cosas que dijo, hacer las cosas que hizo mientras miraba abrazarse a esa pareja, luego fijar los ojos en el otro chico que rodeaba a su chica por detrás, encontrarse con los suyos de vez en vez y pensar mientras tanto que sentido tiene mirar al hombre de otra y que sentido tiene que el hombre de otra la mire. Pero después, el regreso es el regreso. Ella en el 24, diciendo para sí: -acá va a doblar, no todavía no pasó por Lavalle, qué desolación Once de noche. Y contar de nuevo los meses. 15. ¿Eso es una buena cantidad de tiempo?, ¿la duración del tiempo es un eufemisnmo? ¿que importancia tiene el tiempo?, ¿cúanto me queda? que extraño... su vida era la vida de alguien que ahora pensaba en aquella tarde cuando se sentó sobre su acolchado azul y le dijo no me lo digas porque yo ya lo sé, te vas a vivir a Buenos Aires. Si claro, ella sabía que podía contar con ella, contar de veras contar… pero tenía que irse porque se estaba asfixiando. Tuvo que elegir. Elegir es fácil, pensó. Lo difícil era convivir con las propias decisiones, como le había dicho Jota. No caminar por las aceras con la intuición de que iba a tropezar con sus lentes negros. Y empezar de cero. Como cada día. Y llegar al medio. ¿Esto es el medio?. Y remar. Y ahora dejar de fumar. Y remar. Y comerse un kilo de palitos de la selva, tres paltas enteras con limón, pensar en escribirle una oda a la palta; pero ni por asomo fumar. A veces la pinchaba como un escarbadiente adentro, un antojo de romper, sórdidas, repugnantes ganas de gritar. Y el mundo a esta altura estaría diluyéndose en los ojos del chico que la miró y ella ya no está en San Telmo y no es una actriz que juega con la cordura, con las fantasías de los demás. Solo es una mujer que baila baila y baila. Shalala shalala shalala la…
Qué bueno que me invitaste Vic, piensa, yo sabía que tenía que venir, me conozco el recorrido del 24 de memoria.

15/6/09

Aflora





Mientras medio mundo en la ceremonia del dormir


Mientras las alas en la inercia del desgano


Mientras mis cervicales te miran de reojo


Mientras la hora en la que había planeado irme es una anécdota simpática


Mientras me levanto de la butaca del teatro con furia


Mientras me olvido de que es Buenos Aires


Mientras somos nosotros los que danzamos


Mientras mis muñecas flamean al compás de un par de cuerdas


Mientras la noche se extinguió sin que nos miraramos más de mi cuenta


Mientras no asumo mis escalas mentales


Mientras me desparramo sobre mi amplitud de criterio


Mientras los techos persisten lúgubres


Mientras creo que me confundo mirando parpadear a otros


Mientras el humo


Mientras los hurones


Mientras el algarrobo blanco


Mientras la aurora


Mientras soy un perro de Pavlov respondiendo a tus condicionamientos


Mientras si me tocas me desquicio pero no me tocas



Mientras te ocupas de darle trascendencia al segundo en que el cigarrillo aprieta mis yemas


Mientras las conmemoraciones


Mientras el ardor de mis besos acá


Mientras el gato estirado


Mientras te uso para ser feliz con lo que puedo


Mientras sucumbo ante las veces de tu neurosis


Mientras


Todo el poder


Y toda la gloria


Por el celeste de tus ojos galopando manso sobre las vigas de mi alma,

y porque antes fue azul...


Amén.


13/6/09

Las disconformidades



Sólo por hoy, no tener que bajar las escaleras para ir al baño, contar con un lavabo justo al pie de mi cama donde lavarme los dientes cuando me despierto por las mañanas para poder dejar mi cuerpo en la exacta posición que había tomado durante la noche. Supongamos que no tuviera que agarrar la lapicera ni doblar las piernas para sentarme en esta silla, no tener que poner en funcionamiento mi estructura mental siquiera para encontrar la coherencia, la cohesión, la sintaxis, supongamos que no existieran las malditas mediaciones, que las cavilaciones no se fueran con mis urgencias de llamar (lo), que el tiempo sirviera a los fines de ser diluido en una cucharita como un ácido, que el aire no estuviera infectado por la respiración de todos esos otros a quienes desprecio, que la quietud no pereciera la mayor parte de las veces estropeada en su esencia por los quejidos de las voces humanas, porque la gente habla porque tiene miedo de que alguien adivine sus oscuros pensamientos. (Ay, los silencios… que pena me da la sepultura de los silencios!. Verlos morir así, sin sentido las más de las veces, en sustento de la estupidez… )
Sólo por hoy, ser un japonés, articular como un japonés, vestirme como un japonés, meter el cuello adentro de este pulóver como un japonés. Tener que ponerme el luto blanco y correr por las veredas de Tokio en busca de una petaca de sake por el precio de cinco yenes.
Y merecer la vida, merecerla de veras, no faltarle el respeto así, como si me estuviera dada y no le debiera nada, merecerla con furia, en las entrañas, en las acciones, en el discurso, en los despertares, merecerla.


Fotografía: Andrés Acha

10/6/09

Afonía







No a lugar/Sur o no sur/El tiempo es real/Voy a bajar/Fabiana Cantilo/Man Ray/La portuaria/Bajo fondo/Compré en el subte/No tienen hogar ni plata/Alguien se murió de cáncer/La revolución es un sueño eterno/1285/Me dolía/Ella le hacía la hinchada a mi doctor/Si pudiera no me hubieran operado/Lo peor es cuando alguien está en la cocina y querés llamarlo/Flash con ésto a las nubes/Música para pastillas/Fui a una fiesta hace poco/White Horse/James y Peter/Todos gays/Mil bolas juntas/Drew ese día se volvió loco/Fue el día que llegó/Tango color/Te deja por el bandoneón/Los músicos tocan y no garchan/El contrabajo en el tango/Es como el bajo en el rock/Te doy pensión esta noche free/Hay que comprar el disco/A los músicos nacionales hay que comprarles/Bowie bajó/Se escucha mejor/Cuántos discos tienen/Me mandó un mensaje/Chapatín/Gracias! Cuidate un beso/Estoy cerca de tu casa comprando empanadas/Buenos recuerdos/Todo lo desenchufado/Acordeón con teclado arreglos/Gorda/Los Fernández Fierro/Almagro/Yo fui a Barhein/Un boliche electro en Lavalle/Pero todos los días no se toca en el obelisco.


Nota al pie: la hermana de la autora del blog ha sido sometida a una cirugía de las cuerdas vocales. Esa fue su única forma de expresarse durante varios días.

7/6/09

La ví y me gustó

El boca en boca en teatro es la mejor publicidad. Acá van algunas recomendaciones de obras que están en cartel.

  • Acassuso. (dir. Rafael Spregelburd). Teatro Andamio 90
  • Albina. (dir. Mónica Salerno). Teatro del pueblo
  • La Funeraria. (dir. Bernardo Cappa). Sportivo Teatral
  • Los desórdenes de la carne. (dir. Alfredo Ramos). Teatro del Abasto
  • Luisa se estrella contra su casa. (dir. Ariel Farace). Espacio Callejón
  • Mamushka. El Club de Los Trapecistas
  • Sujeto Tácito. (Los Sutottos). Ciudad Cultural Konex


6/6/09

La Turuleca Producciones






Empezó así como empiezan las trascendencias, sin demasiada cháchara, sin anuncios rimbombantes, bajito como un susurrito oyéndose a lo lejos. Durante las tardes de enero en Embalse en medio de los aguijeritos que le deja el tiempo a la libertad. Las manos sueltas, las ganas de crear. Melisa me inició en el arte de los caracolitos. Y después seguí. Entusiasmada, ensimismada, buscando la prolijidad y la perfección en la manera de enrollar tela con tela, color sobre color. Y ahora no puedo parar. Y quiero mostrártelos. Aquí están, los huevos de la gallina turuleca. Prendedores, vinchas y chuflines para nenas ñoñas como yo. Detalles. La vida es una suma de pequeñas cosas. Mínimos detalles.

La idea es que empiecen a pulular por ahí, adornando cabellos, colgados de pulóveres, carteras, bolsos, abrigos y demases. Podés tenerlos por 6 y 8 pe.

4/6/09

Falda de letras




"Cuando sea grande quiero ser escritora". Habré tenido once o doce años cuando lo dije. Casi con la misma cabeza de niña que ahora. Escribía cuentitos en un cuaderno de tapas azules Rivadavia. Todos con finales felices. El tiempo pasó y atravesé un montón de sensaciones. Me fui y volví muchas veces, me perdí y me encontré otras. Nunca dejé de contarlas en un papel. Siempre en silencio, como si tuviera miedo de la precariedad de mi memoria. Los cuadernitos mutaron hacia blocks cuadriculados, agendas anilladas u hojas oficio sueltas. Hace un año y pico abrí este espacio para compartir y dejar de guardarme. Abrí La Caja de Pandora para dejar salir las palabras. Mi misión es ser una eterna loca buscadora. De olores, de colores, de experiencias, de sonidos, de formas, de intereses diversos. Siempre volando por ahi me voy...
Hacer foco no es lo mío. Actriz, narradora, artesana, comunicadora social, y al final parece que ahora también soy escritora. Esta es mi primera publicación. Seis textitos en una antología de otros colegas latinoamericanos. Un concurso en el cual salí seleccionada. El que quiera tenerla en su biblio, me la pide. A solo 22 pe. Lo que vale un Santa Julia Roble.


24/5/09

Simulacro




No hicieron concesiones ante los recuerdos
Sentaron las bases de un contrato desastroso
Contaron cinco paisajes desolados con los dedos
Se alborotaron de golpe las pieles
Se quedaron mudos de perspectivas
Le dedicaron la vista gorda al futuro próximo
Se jactaron a duras penas de la felicidad de ule
Mantuvieron intactas las pretensiones de ser
Desoyeron los bullicios de una ciudad que no estaba muerta
Se rasgaron las vestiduras frente a sus superfluas ideas
No se detuvieron más que ante dos escaparates
Simularon creerse los cumplidos atándose a la cama
Se resfriaron con las medias puestas
Se besaron sin confesarse las bocas
Ignoraron la distancia de sus almas con los puños cerrados
Sortearon los imprevistos con la presición de dos expertos matemáticos
Hicieron malabares con el asombro adentro del ascensor
Desparramaron sus entrañas por todo el lavabo
Se arrinconaron contra el borde de la angustia
Le hicieron un piquete a los sueños
Se pusieron de puntillas frente a los excesos
Fingieron que se amaban sin sutilezas
Modelaron los elixires del deseo a sus antojos
Y durmieron sobre sus penas durante el insomnio entero sin tocarse.








22/5/09

Mamuschka



Ella contiene en sus enormes ojos todos los sentimientos del mundo. Es una mujer portátil de ojos verdes aceituna. Cuando me mira con ellos siento como si me regalara un pedazo de cielo, como si a través de su parpadeo, me tendiera en forma de alfombra una porción de atmósfera lluviosa celeste y húmeda. Un domingo me llamó por teléfono para contarme que estaba teniendo días de mucha actividad y que no estaba acostumbrada a vivir así, tan de prisa. Entonces, en sus sueños daba solución a problemas que durante la vigilia no tenía tiempo de resolver. Ella es una mujer con sombrero, con todas las implicancias que tiene ser una mujer con sombrero mas se empecina como una niña de trenzas. Hace berrinches, cuestiona y reclama como si no hubieran pasado los soles sobre sus hombros. El día que la conocí no adiviné que podíamos a llegar a ser compañeras de ruta. Pero quince días durmiendo en su mismo habitáculo me ligaron a ella como un imán a la heladera. Entre sus dudas y las mías enebramos enormes redes de donde penden prendedores de tela y canciones. Ella tiene la manía de hacer un extraño uso de las cosas materiales. Decora mapas con los sachets de leche, confecciona agendas de colores con cartones, prepara salsas exquisitas con mínimos ingredientes, cuelga recuerdos de las cortinas del baño. Ella tiene el porte de una dama antigua. Su cuerpo se vislumbra como un mandala cuando la pintan, como si se estuviera alzando sigilosamente de las profundidades de un océano. Cuando le dedican un piropo se sonroja desde los tobillos hasta los lóbulos de las orejas. Cada vez que voy a su casa, comemos berenjenas y pan casero y tengo que salir escapada porque temo no irme jamás de sus abrazos. No conozco abrazos tan hermosos como los de ella. Ella tiene el don de curar con besos y tés. Juntas, somos las mujeres sensibles del barrio de Flores. Un tango puede herirnos y deleitarnos tanto como un hombre, un niño, desplumarnos enteros los corazones y alumbrarnos de amarillo las ansias.



20/5/09

(sic)




Soy un texto caminante. Un texto que avanza con la velocidad de un rayo. No se detiene en los escaparates, no se detiene a escapar porque un texto es un escape en movimiento. En sí misma yo ya soy un texto. Tengo la contextura de un texto. Soy un texto descompuesto. Soy un texto urgente. Imprudente. Desprejuiciado. Un texto tremendamente enjuiciado. Un texto que rueda como un cardo ruso por las aceras. Un texto sin cera. Un texto al descubierto. Un texto que se descubre a sí mismo. Despojado. Desprovisto. Un texto que se somete a las imágenes y toma sus definiciones. Influenciado por lo que sucede. Se alimenta de lo que ve sin resignificarlo. Un texto que lleva en sí todo el significado. Ve basura y se transforma en basura. Cruza hombres que llevan cajas y se vuelve de cartón corrugado. Un texto que escucha a hombres dialogar con sus mujeres antes de ser un diálogo. Un texto que ve hombres que se hacen señas con los dedos antes de ser una señal. Soy un texto constante. Soy un texto abierto de par en par. En carne viva. Apto para. Soy un texto que se nutre de los olores. Soy un texto oloriento. Soy un texto cargado que pesa lo mismo que un elefante. Soy un texto animal. Soy un texto espasmo. Soy un texto obeso. Soy un texto como un orgasmo. Soy un texto en plena ebullición. La calle me convierte en un texto sin estructura ni sintaxis. Soy un texto que se reacomoda, se desarma a cada paso que emprende. Soy un texto porque llevo ojos por todos los lados. Soy un texto contenido. Soy un texto con ojeras pero sin anteojeras. Soy un texto incendiado. Soy un texto a punto de desangrarse. Soy un texto abominable. Soy un texto que se atraviesa a sí mismo a medida que nace. Soy un texto y punto. Soy un texto porque se me antoja ser un texto, nada más que eso. No podría naturalmente ser otra cosa. Si un texto fuera algo que cobrara existencia. Soy un texto fugaz que se fuga. Soy un texto impensado. Jamás podría pensar en ser un texto. La calle no permite pensar sino absorber. Absorto un texto que absorbe. Si me tocas, te corto. Si me hablas, te grito. Un texto que es un discurso. Un texto sin curso. Si fuera plausible de ser traducido, entonces no tendría que ser descripto como un texto. Porque un texto es intraducible. Un texto aguarda la simpleza de un texto. Puesto que ser un texto exige ser nombrado un texto y nada se le puede más exigir. Soy un texto encerrado en el reto de vestirme de texto.


15/5/09

Con carácter de urgencia




Me urge quitarme de encima este sentimiento semiamargo que me sitúa como un acusado frente al estrado de la más impoluta reputación. Despegarme como una calcomanía y desde el instante puntual en que rozo la intemperie ignorar toda materia, todo vestigio de pelusa. Visualizar desde la otra esquina mi vida como si se tratara de una viñeta dentro de gran historieta. Tal como se apoya el ojo a través de una cámara de fotos y ver cómo son mis rodillas las que te golpean la sien desoyendo tus lamentos y tus vagas justificaciones, carentes de peso. Esto no es poesía. Esto no es precisamente un manifiesto a favor de los goces del alma. Esto no es arte. Esto es una urgencia. Y bajo el yugo de la decepción no se admite soportar juicios de valor ni críticas. Me urge el deseo de expulsar sobre tu cuerpo este paquete de tres kilos de cemento para que no me endurezca el epitelio del miocardio. Desparramártelo todo y ya. Me urge que un hombre sea por el resto de los calendarios, hombre. Me urge que le restes al egoísmo. Y no tener que pedírtelo. Una bocanada de seriedad. Decir esto es definitivo. Y que lo sea. Decir y que lo sea. Que no sucumbas a la tentación de modelarme cual pelotita de masilla. Que lo que digo se quede quieto por cinco días. Pero no por un efecto de la naturaleza ni por una acción de la casualidad. Necesito que medie el raciocinio. Que exista reflexión. No comulgar con la pared de chapadur. Me urge que las disculpas se asemejen a las disculpas. Que los errores sean evidenciados en la columna del debe. Y sobre todo que consten sobre el renglón del pequeño ático de mi memoria. Me urge registrarlo. Por eso lo registro. Lo leo y lo vuelvo a leer. Que un hombre sea por el resto de los calendarios, hombre. Que no valga la pena la cobardía. Que vuelva a existir la vergüenza. Me urge que la desilusión sirva a mis fines. No ser un terreno a explorar. Ni un examen a aprobar. Que la generosidad sea aprovechada para amortiguar por dentro y no para subsanar por fuera. Me urge que le restes al egoísmo. Una bocanada de seriedad. Decir esto es definitivo. Y que lo sea. Decir y que lo sea. Que no sucumbas a la tentación de modelarme cual pelotita de masilla. Que lo que digo se quede quieto por cinco días. Pero no por un efecto de la naturaleza ni por una acción de la casualidad. Necesito que medie el raciocinio. Que exista reflexión. No comulgar con la pared de chapadur. Me urge que las disculpas se asemejen a las disculpas. Que los errores sean evidenciados en la columna del debe. Que consten sobre el renglón del pequeño ático de mi memoria. Me urge registrarlo. Por eso lo registro. Lo leo y lo vuelvo a leer. Y no tener que pedírtelo. Una bocanada de seriedad. Decir esto es definitivo. Y que lo sea. Decir y que lo sea. Que lo que digo se quede quieto por dos días. Pero no por un efecto de la naturaleza no por la existencia de la casualidad. Necesito que medie el raciocinio. Que exista reflexión. No comulgar con la pared de chapadur. Me urge que las disculpas se asemejen a las disculpas. Que los errores sean evidenciados en la columna del debe. Y sobre todo que consten en el renglón del pequeño ático de mi memoria. Me urge el deseo de expulsar sobre tu cuerpo este paquete de tres kilos de cemento para que no me endurezca el epitelio del miocardio. Desparramártelo todo y ya. Me urge que un hombre sea por el resto de los calendarios, hombre. Que no valga la pena la cobardía. Que vuelva a existir la vergüenza. Me urge que la desilusión sirva a mis fines. Decir esto es definitivo. Y que lo sea. Me urge registrarlo. Por eso lo registro. Lo leo y lo vuelvo a leer. Y no tener que pedírtelo.






14/5/09

Palabras mayores

- ¿Te digo una cosa Urge? cuando sea grande, voy a tener una espada Chinchum y una lanza pedo no de madeda, entonces voy a poder atacar más fuedte a todos los que se pongan enfrente...
- ¿Ah si? y si Franco es el que se pone enfrente, ¿le vas a clavar la espada igual?
-Si, porque ahora que ya sé Tae Kwondo, soy más fuerte que todos... y además cuando sea grande voy a tener cinturón negdo.
-¿Y ahora de qué color es tu cinturón Ra?
- Blanco, el de Franco también es blanco, pero cuando seamos grandes vamos a poded usad "dan"...
- Mirá Ramiro, acordate de esto que te voy a decir: cuando vos seas grande vas a querer ser chico...
-¿Dale que cantamos la canción de pinocho y despúes armamos el castillo con mis ladillitos?




10/5/09

De otro




- Tengo miedo, dijo. Ultimamente, no sé por qué, me siento a veces como un caracol sin caparazón.


- Yo también tengo miedo. No sé por qué, pero a veces me siento como una rana sin membranas entre los dedos.


Alzó la vista y me miró. Esbozó una pequeña sonrisa. Luego, sin mediar palabra, nos dirigimos a la parte umbría del edificio, nos abrazamos y nos besamos. Eramos un caracol que había perdido el caparazón y una rana que había perdido las membranas.



Haruki Murakami


Al sur de la frontera, al oeste del sol.



6/5/09

Dos días en la vida



Se frotó el mentón con los dedos índices. Levantó el cuello hacia arriba hasta quedar 45 grados su verruga de su pera. Estiró sus hombros enderezando su columna vertebral. Sus ojos quedaron fijos mirando a la pared de su cocina, precisamente en las agujas del reloj de pared estancado hacía meses en las ocho y cuarto. Abrió la boca y permitió entrar una bocanada de aire. El diafragma se le hinchó como un globo al tiempo que el pecho se le endureció. Desvió sus pupilas hacia abajo. Palpó su lunar y luego su tatuaje en tinta azul. Una apenas perceptible y sutil risa brotó por el vértice de su mejilla izquierda. Las propiedades de la saliva, pensó. Su cabeza dio una vuelta ovalada a través de las diapositivas que conformaban su pasado mediato. Dos días en la vida nunca vienen nada mal.
Una palabra puede ser muchas cosas. Le gustaba albóndiga. Pero se le ocurrió intenso. Un abrazo como una calesita girando sobre su eje. Fueron no más de sesenta segundos entre el pasto verde y su pecho. Pero tiempo suficiente para un registro al que pudiera echar mano cada vez que anduviera huérfana de abrazos. Un beso como una infusión de una sopa de estrellas. Habrán sido veinte, como mucho, las veces en las que se bebieron. Pero todavía le quedaba en los pliegues de los labios la sensación del incendio. Un gesto puede decir nada. Pero los suyos, medidos como vagos, desfondaron el hondo itinerario de modos posibles que ella había observado en otros. Se había propuesto enumerarlos en un área preciada de su memoria emotiva para evocarlos cuando le viniera en ganas. Su preferido, el continuo movimiento de sus dedos encima de su cuero cabelludo.
¿Qué lugar darle a su parsimonia, sus ganas aplacadas de casi todo, su desestructura chisporroteante, sus lamentos rebasados de silencio, sus cascotes de inconsciente reprimido, sus pausas pinchando como alfileres, sus manos como hienas, sus huesos como ramas, su cuerpo de gigante estirándose como plastilina para atravesarla en los extremos?
Dos días no son más que dos días sino admiten la libertad. Un hombre sin alas seguramente será ahora y para siempre sólo un hombre. Una cena puede ser tan siquiera una cena sino hay dos que se coman a bocados usando como escenarios los manteles. Una ciudad, la repetición del mismo paisaje sino se camina con los ojos de otro. Una canción, puede ser una excusa obvia para desoir los silencios o todo o más que una canción.
Una mañana ella se tropezó con él en la estación de colectivos. Llevaba una nariz de payaso guardada en el bolsillo y un manojo de nervios amontonados en las cervicales que ni con todo el teatro universal podía disimular. El leía un libro con la cola pegada al piso y tramaba un desayuno con medialunas en la próxima hora y media. Del cielo colgaba un sol redondo que prometía. En el subte establecieron un contrato con cláusulas sinsentido para estar seguros de que iban a hacerlo añicos. Y así lo hicieron. Nada de lo hecho mereció ser contado ni mucho menos repetido. Inventaron todo de nuevo. Aprendieron a degustar la exacta temperatura de los besos y a regular el apetito para no quemarse con el deseo. Ella siempre más cerca de arder. No permitieron que el dolor les secara las alas. Se despeinaron y volaron durante dos días sin intermitencias. Estaban condenados a hilvanar vuelos. Se convirtieron en pájaros. Cada uno con su singular plumaje. Volátiles. Tensando las nubes. Dejando descansar los disfraces de sí mismos.
Comprobaron que poco importan las contexturas de las alas. Disímiles. Ellos, inexorablemente, habían nacido dos días para volar.



28/4/09

Plus cuam perfecto



Si hubiera/hubiese…
un final estruendoso
no haber precisado gritarle pelotas, pelotas, pelotas, tres veces pelotas
Si hubiera/hubiese…

un beso ajustado,
una lágrima en forma de cangrejo, que se olvidara sin ton ni son un mi menor arremangado irremediable en las cuerdas de su guitarra
Si hubiera/hubiese…

un kilo más de su memoria,
que plastificaran juntos las rejas de la medianera que los separa,
que con todos los saquitos de té que se bebieron enebren la trama de un cubrecamas.
Saber cómo era la voz de su mamá,
cómo llamaba a su amigo invisible, de qué color fue su primera bicicleta.
Si hubiera/hubiese
...
no haber tenido que pronunciarle código
, sacar a relucir el anecdotario compartido a la luz de su velador, un portazo al menos que dejara a la cerradura como una palangana.
Si hubiera/hubiese…
que le obsequiara un boleto de colectivo capicúa
alumbrarle las piernas mientras se bañaba
una cartografía de las líneas de sus manos
su tensión en el rostro como una bifurcación del apetito.
abrazarse con los tedios de sus disímiles artes,
que se perpetuaran en el blanco de su pared todas sus diapositivas.
Si hubiera/hubiese…

librarse sin dolor de las repeticiones de su libertad de vinílico

creerse que su corazón no es de la misma materia que una agua viva
Si hubiera/hubiese…

sido un reto preguntarle
si la temperatura de sus pies puede medirse en milibares, qué exactos resonadores resuenan en el canto de sus silencios
Si hubiera/hubiese…

algún que otro desbarajuste entre sus globos oculares y sus párpados que lo inmovilizaran justo ahí cuando le dijo nunca más
Escuchar bonita, bonita, bonita, bonita quince lluvias más y que el miocardio se le suspenda en la b.





24/4/09

Análisis sintáctico de oraciones

Quiero ser el sujeto expreso que te estrelle ardorosamente contra tu predicado.
El complemento que acompañe tu núcleo vaya adonde vaya.
El circunstancial de tu lugar, tu tiempo, tu modo y tu causa de esta hora de ahora.
El objeto directo al que aludas cada vez que quieras invocar el verbo querer.
El sustantivo propio al que le dirijas todas tus ideas revolucionarias acerca del amor.

18/4/09

Efectos espaciales






Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
siete fotogramas en blanco y negro,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
El incienso ardiendo en las esquinas,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Ocho poemas salpicados en el yeso,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
veinticuatro postales de cartón,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Su música en sus infinitas manifestaciones,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Sus seis cigarrillos diarios,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Las cuerdas de su guitarra piojera,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
La ancha franja de las exclusiones,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Ella con su letrero en la espalda “Deme un cross en la mandíbula que me gusta”
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Su pedido dictatorial “Si va a entrar, dejesé sus zapatos afuera”
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Las vísceras y todo el cuello retorciéndose en soledad
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Los ojos claros de un solo hombre que tuvo el tupé,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Los caracolitos, el caleidoscopio, la armónica, los títeres, las narices de payaso,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Las marcas del tiempo arrojándose en tropel por las escaleras,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
El encanto de sus dieciséis pañuelos,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Los traspiés de sus caprichos azucarados,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
El susurrador de poemas,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Su cielo bien abajo,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Su cama bien arriba cerca del cielo,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Su diminuto ropero destartalado,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Las dislocaciones azarosas de sus muslos,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Sus constantes errores de apreciación,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Las vacilaciones siempre trilladas,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Los tangos furiosos vespertinos
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Un espejo condescendiente,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Burbujas de aire oxigenado pululando,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
La energía buena que se empeña,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Las tensiones haciéndose trizas contra el suelo,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Un montoncito dispuesto y atento de palabras,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Un territorio de jurisdicción exclusiva,
Detrás del vaivén de 1.20 x 4.20,
Un estado soberano con leyes delirantes,
Detrás del vaivén de1.20 x 4.20,
Ella y sus partes, que a veces son un todo.

10/4/09

El puerto

-Estas triste, se te nota a la legua…
-Vos arrancá nomás, despejarme un rato me va a venir bien.
-Pero yo pensaba ir directo al telo. Hace dos meses que no te veo.
-No, ahora no. Llevame al puerto. Quiero oler. Mirar los buques cuando descargan. Sentir lo mismo que sienten los pescadores cuando están ahí.
-Está bien, como quieras. ¿Tenés un pucho?
-Tomá, no tengo fuego.
-¿Qué es esto? ¿Ahora fumás armados? Lo único que te faltaba, que te hagas vegetariana vaya y pase… ¿qué carajo te pasó? ¿quién te lavó el cerebro? ¿fue el chabón ese?
- A mi nadie me lava el cerebro. Qué vas a entender vos... tu percepción del mundo es limitada. Estar fuera del rango de la normalidad es lo mejor que te puede pasar. Pero vos, lo que te da miedo, lo anulas, no existe. Agarrá por acá, es más corto. Tenés una baranda a vino que mata. ¿Te hacen el test de alcoholemia acá?
-No entiendo como todavía crees en los hombres. Si somos todos unos pelotudos que pensamos con la pija. Te dije que te ibas a hacer mierda. Esa especie es la más jodida de todas. Los artífices de la palabra. Viven en un metro cuadrado, todos mugrientos, tocando la guitarra y hablando de filosofía. Como si al mundo le importaran sus teorías revolucionarias. Dicen que son artistas, bohemios, que la música los completa, que son rehacios a las cosas concretas. ¡No les conviene vivir como viven todos, que es bien distinto!.
-¿Qué es concreto para vos?
-La pija.
-¿Un pedazo de queso?
-No hay nada más concreto que eso. Cortar un pedazo de queso y comérselo.
-¿Te asusta saber que sos mortal?
-Tas en pedo… La vida es una herida absurda, como dice el tango. Yo ya me morí mil veces. Tres cortes de cuchillo en el pecho. A cada rato me muero y siempre con los zapatos puestos.
-¿Te acordás el cuento que te conté?, ¿el de Adela?
-¿El de la mina esa que era tímida y vivía con la cabeza adentro de una bolsa?
-Si ese. No me puedo sacar de la cabeza el dibujito donde ella está parada en la calle, es domingo y no se oye nada. No se mueve ni una planta. Y se pone a llorar. Y llora tanto que llena su bolsa y después le crece un jardín adentro.
-Me haces acordar a la Yesi, siempre que está triste se pone con la nariz contra la ventana y se queda mirando para afuera, como dos o tres horas, así suspendida.
-Pará acá.
-Está muy oscuro gringa, no me gusta nada a esta hora el puerto.
-Yo me bajo. ¿Te quedás?
- No, esperame. Dejo las luces de la chata prendidas. Si te ven con esa pollera sola te van a violar.
(Baja ella primero de la camioneta. Se dirige caminando directamente hacia el faro sin dejar de mirar hacia el horizonte. El se apura para alcanzarla).
-Pase lo que pase el mar siempre va a ser azul.
-Al menos eso.
-¿Te acordás de la noche que nos conocimos?
-Si, me dijiste que estabas harta de decir lo que pensabas sin pensar en lo que decías y lo desafiaste al chabón del kiosco a meterte todos esos chupetines juntos adentro de la boca.
-¿Por qué vos y yo nunca nos enamoramos?
-Porque a vos no te gusta chuparla.
-¿Por qué no tenemos un hijo?
-Porque no hay densidad suficiente. Un hijo es algo demasiado concreto.


...

9/4/09

Con aire francés




"A veces me asusto al verte dormida, tan hermosa como una princesa encantada. Entonces el hielo parece rodearte con puntas afiladas como estiletes. Un solo gesto, o un pensamiento temeroso, aun involuntario, parece fatal. Lamento no ser todavía el príncipe que pueda despertarte. Tendrás que dormir durante quinientos años, hasta que yo llegue a ser el que debo ser, concentrándome en el vidrio empañado del tren, esta noche, entre los conscriptos y las familias de campesinos, rumbo al Sur. Sabés que solo así voy a salir de este juego de debilidades, y a dejar de comer pastel en esta interminable hilera de cumpleaños.

No quiero ser sincero. Las justificaciones y las confesiones son para los moribundos. Yo quiero la verdad.


Nunca sabrás cuantas veces, acostado a tu lado, me asaltó esta necesidad de salir corriendo por las calles y ya nunca detenerme, de reventar en mil pedazos como una gigantezca supernova. Ni nunca sabrás nada de los tribunales de semidioses que juzgan y rechazan cada acto de mi vida, ni de la melancolía por los años perdidos que se va volviendo la única alegría del que se queda esperando. Ni de cómo estos absurdos intentos por convertirme en un hombre normal están desgarrando mi cuerpo y mi alma hasta límites imposibles".



PABLO KRANTZ



Músico y escritor argentino nacido en 1970 en Buenos Aires y radicado en París, Francia entre 2002 y 2007. Allí ha publicado un disco de canciones, dos novelas y un libro de cuentos (en francés). En Argentina publicó tres discos y dos libros de cuentos (en español).

Este texto fue de "Dame un coche tan rápido que no lo alcancen los recuerdos". Actualmente vive a mitad de camino entre ambos países.


Escuchalo por acá: http://www.myspace.com/pablokrantz




5/4/09

Miniaturas






¿Qué somos en las ciudades?

el garabato de una pared pintarrajeada para tapar huequitos... ¿y si de tanto mirar me quedo pegada?

un piolín cansado y cachuzo pendiendo de un barrilete descolorido... ¿y si lo suelto? que pasa si lo dejo ir? que vuela! vuela alto, tan alto que cruza todo el océano, el meridiano, los continentes, todo el ancho de la llanura, los ríos y va en tu busca...

una esencia que huele a arándano derritiéndose por tus caderas y el sonido de las alas de un colibrí golpeteando furioso en el agua…


¿quién le contesta a los pajaritos cuando silban?

el arco iris, empachado de colores fluorescentes, soberbios aires multicolores.

¿y si me trepo? ¿quién dijo que no me puedo subir? ¿acaso el mundo solo está hecho para gigantes?


¿alguien sabe descifrar los ladridos del perro de mi vecina?

¿qué hacen los buhos de día?

¿es verdad que si me como un chicle me va a crecer un bicho en la panza?

la inconmensurable meseta que traza el desgano, los pies secos, la expresión enjuta, el pecho ajustado, apenas un interrogante: ¿qué hacer con la tristeza?,

¿se irá si le echo agua encima como a las hormigas?, ¿cómo ahuyento sus deslices? ¿será que las penas de veras saben nadar y no necesitan manguitas del Pato Donald?

La próxima vez que te vea pasar, me cruzo de vereda y no me importa nada que estén los canteros rebasados de chicos, que si me hago la tonta y agacho la mirada no pasa nada.

Si vas en el colectivo, te niego mi asiento sin dejar de mirar la luz roja del semáforo.
Si me hurgás insistentemente en la cola del supermercados, me escondo en la góndola de los dulces de pera.

Si tocás el timbre de mi puerta, pongo mi banquito detrás, me paro encima y empujo con fuerza, apago los farolas de mi patio y cuento hasta trescientos veintidos.

Si te me apareces entre los fideos caracolitos de mi sopa, vuelco el tazón en la comida de mi gata Ada, que se toma todo sin chistar.


Y ya basta! que hoy hay un sol redondo como un anillo que me guiña el ojo desde la ventana y nada de tristezas…